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Sep 22 2006

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Escuchar voces y la enfermedad mental

¿Qué tienen en común Sócrates, Moisés, Jesús, Juana de Arco, Teresa de Ávila, Emmanuel de Swedenborg, Carl Gustav Jung , Víctor Hugo y Ghandi?  Pues todos escuchaban voces que les ofrecían un aprendizaje especial. Sin embargo,  con la llegada de la psicología y la psiquiatría el escuchar voces empezó a se’r visto como únicamente una experiencia patológica que debe ser tratada con medicamentos.

Nunca me ha convencido el modelo convencional para tratar las voces porque conozco varias personas que escuchan voces sin tener ningún problema psiquiátrico. Para estas personas las voces son recursos de ayuda que los llevan a resolver de manera efectiva sus problemas. Uno de ellos me decía que a veces no había estudiado suficiente para un examen y sus voces le ofrecían las contestaciones. Otra me indicaba que sin sus voces no hubiese podido escribir su libro de poemas. Algo muy similar nos revela el poeta méjicano Amado Nervo en poema Mediumnidad:

Si mis rimas fuesen bellas,
enorgullecerme dellas
no está bien,
pues nunca mías han sido
en realidad: al oído
me las dicta… ¡no sé quién!
Yo no soy más que el acento
del arpa que hiere al viento
veloz,
no soy más que el eco débil,
ya jubiloso, ya flébil,
de una voz…
Quizás a través de mí
van despertando entre sí
dos almas llenas de amor,
en un misterioso estilo,
y yo no soy más que el hilo
conductor.

Recientemente las investigaciones realizadas por el psiquiátra  Marius Romme han revelado que la experiencia de escuchar voces es más común de lo que creemos,  encontrando que alrededor  de un 4% de la población tiene este tipo de experiencia.  Romme encontró que  estrategia terapéutica efectiva es enseñarle a la persona a tener control  sobre sus voces para que no le produzcan ansiedad. Lo que hace la diferencia es como la persona integra esta experiencia a su visión de mundo e identidad.  Por ejemplo, Romme describe el caso de una persona que seleccionana una hora en particular para escuchar voces y al terminar la misma procedía a cortar el acceso a las mismas.

Gracias a Roberto por comentar sobre este tema tan interesante. Los invito a explorar algunos enlaces en torno a lo que se conoce como el “movimiento de los escuchadores de voces”:

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