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Dic 16 2010

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La mala fe del gobierno de Fortuño

Voy a ser bien breve. Otros han sometido propuestas excelentes y el gobierno se ha hecho de la vista larga. Someter propuestas al Gobierno es en realidad perder el tiempo. Advierto que esta es una entrada pesimista pero escrita con los pies en la tierra.

Las propuestas se someten presuponiendo la buena fe del gobierno y yo no creo en la misma. Es más, creo en todo lo contrario. La administración de Fortuño odia profundamente y ciegamente a la Universidad de Puerto Rico. La detesta porque es en la Universidad donde se fomenta el pensamiento crítico, la resistencia y la disidencia. Es en la Universidad en donde se encuentran las mentes que no son fáciles de manipular y engañar. En  la Universidad se encuentra todo lo que este gobierno teme y aborrece.

El diálogo se pide basado en la buena fe de la otra parte. La pasada huelga dejó claro que esa buena fe no existe de parte de los que en estos momentos tienen sitiada la Universidad de Puerto Rico. Por eso es que tampoco creo en el diálogo con este Gobierno.

Los paros y las huelgas en la UPR serían efectivos si contáramos con un Gobierno que le tuviera cierto cariño a su Universidad. Y si de algo estoy claro es que no existe ningún tipo de afecto de este Gobierno hacia la Universidad. Y eso se nota en la forma despectiva en que hablan de sus estudiantes y sus profesores. Se nota en el hecho de que están dispuestos a destruirla con el objetivo de no ceder y mantener su intransigencia. La felicidad para Fortuño sería poder  utilizar el 9 % del presupuesto que se le asigna a la UPR en otros proyectos que son más congruentes con su ideología neo-liberal.

Desde mi análisis las huelgas y los paros en la UPR no serán efectivos ya que  terminarán facilitando el cierre de la Institución y la pérdida de la acreditación. De esa manera contribuyen a que se haga realidad la agenda oculta del gobierno. Y eso no son cuentos de hadas. La UPR ya está en probatoria y si se mantiene cerrada  el resultado será la pérdida de la acreditación. Al perder la acreditación se afectarán las ayudas federales.  De nada nos ayudará decir que el Gobierno fue el responsable de esta tragedia.

Lo cierto es que  dejamos pasar el momento para luchar en contra de la cuota cuando en el Verano tuvimos diez recintos en huelga. Ese era el momento para negociar la eliminación o una reducción significativa. Con todo esa demostración la administración solo cedió el posponer la misma y fue bajo una Junta de Síndicos mucho más dividida que la que tenemos ahora.

Es tiempo de actuar con cautela. La Universidad se encuentra en un momento de gran vulnerabilidad. Nadie saldrá ganando en esta lucha aunque parezca que si.

¿Qué entonces podemos hacer desde mi perspectiva?  Hay que comenzar solicitando la salida de la policía de la Universidad de Puerto Rico con el compromiso de que se permitirá terminar  el semestre sin interrupciones.

En relación a la cuota  de $800.00 percibo que el Gobierno la implementará  aunque tenga que pasar por encima de nuestros cadáveres. Por otro parte, la resistencia que se ha mantenido ha logrado obtener un fondo de becas de 30 millones y un programa de estudio y trabajo de un millón y medio. Esos son logros significativos que están directamente relacionados a la lucha  que los estudiantes han llevado a cabo.

No hay duda que esto no es suficiente. Es muy probable que  todavía  un buen número de estudiantes tengan problemas para pagar la cuota. Y eso es realmente muy triste. Sería esencial que cada  Recinto pueda comenzar hacer gestiones para establecer un fondo dirigido a que ningún estudiante se quede fuera debido a que no pueda pagar al cuota. Se puede exigir que los rectores se comprometan a crear este fondo con contribuciones de la industria privada.

Lo que apremia es rescatar  nuestra Universidad de este mal Gobierno lleno de gente mala. Y hay que hacerlo de tal manera que piensen que están ganando. Los golpes hay que darlos sin que se den cuenta.

Lo terrible en todo esta historia es que la cuota no es  el problema mayor. El cáncer que aqueja a nuestra Universidad es la intervención directa del Estado y la política partidista en asuntos de la Universidad. La administración de Fortuño ha dejado claro que no tiene ningún tipo de respeto al concepto de autonomía universitaria. Se han metido de lleno en los asuntos de la Universidad sin pedir permiso y con  gran descaro.

Es tiempo de darle un descanso a la Universidad. Las protestas  y las manifestaciones deben continuar pero deben afectar a las personas y grupos responsables de la crisis en la UPR. No permitamos que  Fortuño y su partida de desalmados tengan un minuto de paz. Hagámosle la vida imposible hasta que podamos salir de esta pesadilla horrenda en un futuro cercano. Mantengamos una  actitud permanente de resistencia para que se arrepienta una y mil veces de haber sido Gobernador de esta Isla.

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