Dedicado a aquellos/as que en estos precisos momentos estamos disfrutando la vida:
El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
“¿Por qué no has salido a pescar?”, le preguntó el industrial.
“Porque ya he pescado bastante por hoy”, respondió el pescador.
¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?”, insistió el industrial.
“¿Y qué iba a hacer con ello?”, preguntó a su vez el pescador.
“Ganarías más dinero”, fue la respuesta. “De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas… y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, ¡cómo yo!”
“¿Y qué haría entonces?”, preguntó de nuevo el pescador.
“Podrías sentarte y disfrutar de la vida”, respondió el industrial.
“¿Y que crees que estoy haciendo en este preciso momento?”, respondió el satisfecho pescador.
Autor: Anthony de Mello
Fuente: Libro El Canto del Pájaro
Un comentario
Manolito Valdes escribió:
Martes 6 de diciembre de 2005, a las 11:40 am (UTC -4 )
Buen relato, pero por favor, deja los asuntos pesqueros a Juan Freire y a mi, y nosotros no hablaremos de Jung y los arquetipos.
Nada, que puedo relacionarlo con la noción de terapia en la pesca y el disfrute por parte de estos. O sea, que es muy cierto. Y esa otra actitude (la del industrial) es en parte responsable por el impacto nefasto de ciertas pesquerías sobre los recursos. Lo se, era un simple koan, pero…