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Abr 14 2007

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¿Ciencia exacta o ciencia fundamentalista?: Respuesta del Dr. José Felipe González Pabón

Me permito incluir aquí la reacción del Dr. José Felipe González Pabón, catedrático de Psicología del RUM, al debate en torno al debate “ciencias sociales vs ciencias exactas”:

¿Ciencia exacta o ciencia fundamentalista?

El Dr. Ramón López, en su escrito Ciencias Sociales Vs. Ciencias Exactas, arremete contra las primeras con un razonamiento deductivo auto-complaciente que finalmente concluye degradando a las Ciencias Sociales al nivel de un esfuerzo seudo-científico.
El problema con la postura adoptada por el Profesor López se origina en su creencia ciega en los supuestos filosóficos subyacentes al paradigma del método científico del modernismo y en su aceptación acrítica del discurso religioso, ¡sí, religioso!, de sus adeptos mas fundamentalistas.
“Hay que buscar ecuaciones matemáticas que describan el amor, el odio, la cultura, y las relaciones de poder en la política y la economía.” afirma categóricamente el Dr. López.
Veamos.
La llamada metodología de las ciencias exactas es, precisamente eso, metodología. Ese método ciertamente es y ha sido útil para abordar objetos de estudio, generar hipótesis (heurismo) e intentar explicar el fenómeno estudiado conforme a la ley de la parsimonia. Debemos estipular que una de las acepciones mas rígidas de la ciencia es el de “ciencia exacta” (entre comillas), antepuesta, como razona el Dr. López, a la ciencia ¿”inexacta”?.
De otro lado, la visión de la ciencia caracterizada como exacta es una visión mas entre otras, las cuales compiten muy favorablemente, de tu a tu, con la visión de exactitud. La postura de exactitud en la ciencia (¿en entender?, ¿en predecir?, ¿en controlar?) no tiene el monopolio en el reino científico o entre sus exponentes más respetables. Si bien es cierto que el método clásico venerado por el Dr. López ha desembocado en descubrimientos y avances significativos para la humanidad, también es cierto que tal método “exacto” ha resultado inútil y dislocado para explicar (¿entender?) fenómenos molares y estocásticos tales como la conducta humana.
Afirmar que la única ruta válida para las ciencias “inexactas” es abrazar el paradigma de las “exactas” (p.ej., la genética; la neurofisiología, etc.), y que al no hacerlotodo lo que generará son teorías “locas”, es una postura con equivalentes de fanatismo y no de la racionalidad que tanto invoca el Dr. López.
Los fenómenos investigados en las ciencias sociales son reconocidos como una clase aparte de los de la física, la neurofisiología, la genética, la zoología, o la botánica, por dar ejemplos.
El Dr. López supone que el reino de las matemáticas guarda las claves y respuestas para los misterios de la conducta humana tal cual si fuera el primer y último reducto del entendimiento o como si las matemáticas constituyesen el oráculo con la palabra final. De aceptar su posición, entonces debiéramos borrar la historia del pensamiento paradigmático disidente y divergente en la búsqueda de la verdad. ¿O acaso El Dr. López está sugiriendo que la verdad es una sola y que la única y exclusiva ruta de alcanzarla es la matemática? Es decir, que existe una sola manera científica de explicar y entender la vida: la exacta. Si es esta su óptica, estamos ante un científico que debiera considerar la adopción del método dialéctico para entender sus propias contradicciones racionales. Talvez llegue más lejos y expanda sus horizontes.

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2 comentarios

  1. Ramón López

    Pudiera intentar una refutación detallada de muchas inexactitudes y malentendidos que se pueden detectar en esta respuesta del Dr. González Pabón, pero creo que este debate ya dio lo que iba a dar. No me molesta en lo más mínimo que me sigan acusando de “fanático religioso”, “acrítico”, o ”contradictorio” solo porqué difiero de ciertas posturas de la mayoría de otros colegas. No veo ninguna prueba ni justificación alguna de tales acusaciones, así que no cambiaré mi posición ni mis comentarios solo porque le pisan los callos a algún posmodernista que cree que los científicos naturales somos arrogantes y obsoletos porque no comulgamos con las “democráticas” ideas de que toda metodología debe merecer “igual validez y respeto” no importa cuanto produzcan ni la cantidad de éxitos y predicciones exactas que puedan lograr. Que la metodología “científica” de una partera, un inquisidor medieval, un médico brujo, un astrólogo o un psicoanalista son iguales a las de un físico de partículas no importa que aquel pueda predecir eventos a 16 lugares decimales en casi todos los eventos raros y exóticos que intenta explicar, pero los otros no. No, lo importante es tener múltiples metodologías aunque una funcione excelentemente y las otras no. Mi intención no es dictarle a nadie como debe hacer su trabajo científico. Solo comparaba la historia, los éxitos, la metodología y la visión que la sociedad que provee fondos y recursos para las ciencias tiene de, por ejemplo, de la psicología y de la física. Por eso es que gobiernos dispares como los EE.UU., Rusia, China, India, Korea, Japón y la Unión Europea se ponen de acuerdo para invertir sobre 8 billones de dólares para investigar la fusión nuclear, aunque jamás se ha logrado hacer tal cosa y no hay ninguna garantía de que se pueda hacer. Pero esos gobiernos y sus poblaciones TIENEN FÉ en que los Físicos pueden lograr tal hazaña en pocos años por su récord pasado haciendo hazañas de progreso similares. Pero ninguno de esos gobiernos invertirá en ningún psicólogo ni una décima parte de esos recursos para reducir la guerra, acabar con la estupidez, resolver el problema de la pobreza, o minimizar la corrupción gubernamental. Aunque los problemas son más complejos, son también mucho más importantes. ¿Por qué no se hace una inversión comparable en resolver problemas psicológicos y sociales? Quizás parte de la contestación sea porque no hay confianza en que los científicos sociales vayan a tener ningún éxito usando bien ese dinero porque desde el principio admiten que no saben como resolver estos problemas, y peor aún, porque la mayoría de ellos los dan por insolubles al no tener ningún consenso metodológico de como atacarlos..

  2. Mario Núñez

    Profesor López;

    Coincido con usted en que ya el debate puede quedar aquí. Nuestras diferencias epistemológicas y ontológicas son demasiado bastas. Noto en sus comentarios que no conoce lo suficiente sobre el mundo de las ciencias sociales y su metodología.

    Para su información los gobiernos, tanto de Estados Unidos como en otras países, están invirtiendo cuantiosas sumas en la investigación social. Lo invito a visitar el National Institute por Mental Health, la National Science Foundation y el National Institute of Health para que pueda verificar lo que menciono.

    El juego de “el mío es mejor el tuyo” no es mi preferido. De esa manera son muy pocos los acuerdos a los que se puede llegar.

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