Ciencia reduccionista sobre el amor (2)

No falla. En el llamado mes del “amor” siempre aparece la noticia que revela que se han descubierto las bases químicas del “amor”. Y aunque estoy casi seguro de lo que voy a encontrar,  la examino y la incluyo en mi archivo de ejemplos de “ciencia reduccionista”. Cambian los nombres de los investigadores  y de los centros pero las conclusiones son similares:

“Todo tiene una base biológica. Ya conocemos algunos de los factores más importantes”, señaló Larry Young, del centro de investigaciones Yerkes de la Universidad Emory de Atlanta. Young estudia el cerebro de un roedor monógamo para tratar de tener una mejor idea de lo que sucede en el cerebro humano.”

Interesante. El tipo estudia un roedor monógamo. Me pregunto que le habrán hecho al pobrecito para convertirlo a la monogamia.

Y esta otra conclusión sobre la llamada “ciencia” del amor no tiene precio:

Una de las revelaciones de la investigación no es tan halagadora: el amor responde a reacciones químicas del cerebro y es como una adicción a una droga. “El amor romántico puede ser adictivo; es una adicción muy bonita cuando las cosas marchan bien, y horrible cuando van mal”, expresó Fisher. “La gente mata por amor, y también muere”.

Y me imagino que para llegar a estas revelaciones sobre el amor se utilizaron unos cuantos miles de dólares.

Por eso yo me quedo con la poesía y la buena música para hablar sobre el amor:

No separes
tu cuerpo del mío, ni un minuto.
Vive entre mis dos ojos, cabalga
mi nariz, deja que duerma
tu pelo entre mis piernas, deja enredados
tus dedos para siempre en mi deseo,
y que tu vientre ondule bajo el mío
hasta que el fuego de la sangre baje
hasta tus pies, encadenada mía. (Pablo Neruda, La Espada Encendida)

Con eso me basta.

1 comentario

    • Carlos Andújar el domingo 15 de febrero de 2009 a las 7:37 pm

    Genial como siempre Mario. Un abrazo y que nuestros días de amistad se celebren todos los días y no el 14 de febrero. Un abrazo,
    Carlos

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