Seguimos con Neruda en la psique y por coincidencia llegamos al Soneto XXV y la maravillosa versión musicalizada de este poema realizada por Pedro Guerra:
SONETO XXV Antes de amarte, amor, nada era mío: vacilé por las calles y las cosas: nada contaba ni tenía nombre: el mundo era del aire que esperaba. Yo conocí salones cenicientos, túneles habitados por la luna, hangares crueles que se despedían, preguntas que insistían en la arena. Todo estaba vacío, muerto y mudo, caído, abandonado y decaído, todo era inalienablemente ajeno, todo era de los otros y de nadie, hasta que tu belleza y tu pobreza llenaron el otoño de regalos.
Mario Núñez Molina es profesor de psicología en el Recinto Universitario de Mayagüez. Desde hace cinco años escribe en este blog artículos sobre tecnologías de aprendizaje y temáticas relacionadas al proceso de enseñanza-aprendizaje.
Cita al azar
No creo en los Beatles; no creo en Elvis; no creo en Zimmermann; no creo en Jesús: sólo creo en Yoko, en Yoko y en mí. — John Lennon
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