Sobre la pasión

Maestros y estudiantes apasionados

El término pasión se define comúnmente como un “apetito o afición vehemente hacia algo”. En el ámbito educativo, la pasión constituye una fuerza vital que sostiene el interés y el entusiasmo por aprender. Sin ella, el aprendizaje se vuelve rutinario y carente de sentido. La pasión por aprender se hace visible cuando el estudiante demuestra curiosidad genuina, busca referencias adicionales, o profundiza por iniciativa propia en los temas que despiertan su atención. Este impulso trasciende la obligación académica: se expresa en la lectura voluntaria, en la reflexión constante y en el deseo de comprender más allá de lo exigido. Mientras más aprende quien siente pasión, más se intensifica su deseo de seguir aprendiendo.

En mi propia trayectoria, he podido reconocer con claridad las pasiones que han orientado mi vida intelectual y profesional. Desde mis años de formación universitaria me interesaron los sistemas alternos de sanación, un interés que se mantuvo durante mis estudios de bachillerato, maestría y doctorado. He comprobado que cuando una temática despierta verdadera pasión, surgen naturalmente las oportunidades para profundizar en ella. Tanto mi tesis de maestría como la de doctorado giraron en torno a los sistemas alternos de sanación, lo que evidencia la continuidad de ese interés a lo largo del tiempo.

El estudio de las modalidades alternas de ayuda me condujo posteriormente a la obra de Carl Gustav Jung, cuyas ideas han influido de manera decisiva en mi visión del mundo y en mi desarrollo espiritual. La psicología profunda junguiana me brindó un marco teórico para comprender los vínculos entre las tradiciones chamánicas y las psicoterapias contemporáneas. Esta integración entre lo simbólico y lo psicológico amplió mi comprensión del ser humano y fortaleció mi convicción de que el conocimiento significativo nace de la intersección entre razón y experiencia interior.

A partir del año 2000, mi atención se desplazó hacia el estudio de las tecnologías de aprendizaje. Esta nueva pasión transformó profundamente mi práctica docente y mi identidad profesional. Solía afirmar que mi vida académica podía dividirse en dos grandes etapas: A.C. (antes del ciberespacio) y D.C. (después del ciberespacio). El interés por los entornos digitales me llevó a explorar los blogs, el RSS, los social bookmarks y el movimiento de acceso abierto al conocimiento. Esa experiencia me impulsó a asumir responsabilidades administrativas orientadas a promover la educación a distancia y el uso innovador de las tecnologías educativas.

Más recientemente, descubrí una nueva fuente de entusiasmo en el running y la actividad física como medios de bienestar integral. Esta práctica se ha convertido no solo en un hábito personal, sino también en un tema de enseñanza y divulgación a través de talleres y cursos. Considero que la relación entre cuerpo, mente y aprendizaje es inseparable, y que el ejercicio puede ser un catalizador de claridad mental, resiliencia y creatividad.

Finalmente, mi admiración por la obra del poeta portugués Fernando Pessoa ha sido otra de las pasiones determinantes en mi vida intelectual. Este interés me llevó incluso a viajar a Lisboa para recorrer los espacios vinculados a su biografía y obra. En Pessoa he encontrado una expresión poética del autoconocimiento y la multiplicidad del ser, temas que dialogan de manera profunda con la psicología junguiana.

Cada una de estas pasiones —la sanación, la psicología profunda, la tecnología educativa, la actividad física y la literatura— constituye una manifestación de mi compromiso con el aprendizaje continuo. Estas experiencias han dado lugar a proyectos, publicaciones y cursos que reflejan mi convicción de que enseñar y aprender son actos vitales sustentados por el entusiasmo intelectual. En definitiva, la pasión no solo define lo que hacemos, sino también quiénes somos en el proceso de conocer.
Me apasiono, luego existo.