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Dic 22 2005

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Apuntes sobre la vida de Silvio Rodríguez

Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo,
de un niño o de si.
Pero mi historia es difícil
no voy hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxias.
(Canción del Elegido, Silvio Rodríguez)

En el artículo anterior comentaba sobre el trovador cubano Silvio Rodríguez. Me parece importante abundar un poco sobre quién es Silvio ofreciendo unos apuntes sobre su vida. Silvio nació el 29 de noviembre de 1946 en un pueblo llamado San Antonio de los Baños, La Habana. Su padre, Dagoberto, trabajó como tapicero, carpintero y ebanista. Fue siempre un defensor del socialismo y tuvo un taller de tapicería que regaló al pueblo después de la revolución para unirse a las campañas de alfabetización. Desde muy temprano Dagoberto desarrolló en Silvio el hábito de la lectura, leyéndole en sus ratos libres los poemas de Ruben Darío, Juan de Dios Peza y José Martí. También, Silvio se interesó desde muy niño por el dibujo y las caricaturas, una afición que va a mantener durante toda su vida.

La madre de Silvio, Argelia, fue ama de casa y peluquera. De ella Silvio hereda la pasión por el canto: “… lo importante para mi desde el punto de vista músical fue mi madre, que me dormía con canciones de trova, se bañaba con danzones, barría con boleros y cocinaba con sones” (Silvio en Faulin, p. 14).

Silvio proviene de una familia aficionada al canto y al baile. Es un artista de vocación temprana ya que a los dos años cantaba las canciones de moda y a los cuatro años gana por votación unánime el premio del concurso radial “Buscando Estrellas”. A los siete años empieza a tomar clases de piano en el conservatorio Vals de la Habana, logrando en poco tiempo adquirir un excelente dominio del mismo. Aprobó cursos en teoría, solfeo e interpretación. Más tarde realizó estudios de artes plásticas.

En 1961 con solo quince años, se envuelve en las campañas de alfabetización y se entregó a la misión de enseñar a escribir a campesinos. En el 1964 ingresa en el Servicio Militar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Junto a esta labor revolucionaria, Silvio siguió escribiendo y dibujando historietas humorísticas para la Revista Mella y la revista militar Venceremos. Para este tiempo escribe sus primeras composiciones musicales.

Durante este periódo trabaja también en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Allí pertence al equipo fundador del Grupo de Experimentación Sonora que reunirá a talentosos músicos tales como Pablo Milanés, Noel Nicola, Sara González, Eduardo Ramos, entre otros.

En 1969 realizó un viaje en el barco “Playa Girón”, de la Flota Cubana de Pesca, compartiendo su arte durante cinco meses con los pescadores, etapa en la que se convirtió en una de las más productivas de su carrera (Te doy una canción, Ojalá, Playa Giron, Debo partirme en dos). Durante este periódo compuso 62 canciones que recoge en su libro Canciones del Mar (1994). Nos comenta Silvio sobre esa experiencia:

“En el barco no tenía exigencias, ni teléfonos, ni visitas. Cuando me iba a la sala de proceso a escoger pescado, o cuando me enrolaba en cualquier faena marinera, era para sacar la mente de algun atolladero creacional, para hacer actividad fisica-como recomendaba Agatha Christie a los escritores-, para despejar neblinas y enfrentarme de nuevo al dilema. Ni antes ni después me fue posible el lujo de tanto tiempo para mi mismo.”(Entrevista para el Nuevo Herald)

El viaje en el Playa Girón representó para Silvio dos aspectos importantes: “El primero una especie de regresión a lo más primitivo del hombre. Ver al hombre en constante lucha contra el medio ambiente, ser partícipe de esa lucha, es algo inenarrable, emotivo. El otro es tener conciencia de lo que representa esa Flota pesquera a miles de kilómetros de nuestras costas, pescando por el futuro” (Faulin, p.77).

En el 1972 Silvio junto a otros músicos crean el Movimiento de la Nueva Trova Cubana, el cual va a tener una gran influencia en toda Latinoamerica. En el 1975, Silvio graba su primer disco titulado Días y Flores, consagrándose como uno de los exponentes mas creativos de la nueva trova. Con este disco Silvio inicia una prolífica producción que lo ha llevado a grabar alrededor de 20 discos y a componer un millar de canciones.

Se conoce muy poco de la vida personal de Silvio. Con mucha razón, él ha tratado de mantener su vida privada al margen de su trabajo como músico. Sobre esto nos explica lo siguiente: “Yo creo que hay cosas sustanciales, que si uno tiene familia, que si tiene hijos, pero si tuvo un romance con un no sé quien o con no se cuánto, tu te das cuenta que caer en ese mundo, en esa tontería, realmente nunca me gustó.”(Zapata, 1996, p. 22) Sobre su familia nos dice:
…tengo cinco hijos, cuatro varones y una hembra, la mayor es Violeta. El más chiquito se llama Mauricio y tiene siete años. La relación con mis hijos es muy buena. No es muy estable porque mis hijos viven en lugaresdistantes, solamente hay dos que viven aquí en la Habana, que son Violeta y José Ernesto. (Zapata, 1996, p. 22-23)

Aquellos interesados en conocer más sobre la trayectoria personal y profesional de Silvio pueden consultar el libro de José Sanz, Silvio: Memoria trovada de una Revolución y el de Clara Díaz, Silvio Rodríguez:Hay Quien Precisa.

Principales influencias en la obra de Silvio:

La literatura, la plástica, el cine y la música clásica han sido los elementos que más han influenciado la obra de Silvio. Cuando le preguntan a Silvio sobre cuales son los autores que más lo han influenciado, la lista incluye a los siguientes: Neruda, Vallejo, Machado, Hernández, Borges, Guillén, Whitman, Poe y Lorca. Sobre Vallejo, Silvio expresó lo siguiente: “La poesía de Vallejo es una de las lecturas que más me ha impactado. A veces uno lee cosas buenas y disfruta o se impresiona. Pero leer a Vallejo es estremecerse, es vivir una experiencia dramática”. (Hay quien precisa, p. 178).

De la música clásica, Silvio ha reconocido la influencia de Tchaikovsky. En una ocasión comentó que el ver la película Fantasía de Walt Disney lo motivó a escuchar música clásica. De la música poplular Silvio ha reconocido la influencia en su música de los Beatles y de Bob Dylan. Sobre la influencia de los Beatles nos comenta: “En 1964 me presentaron a los Beatles, pero no me gustaron. Debe ser porque las primera canciones que oi eran algo estridentes. Sin embargo …. acabe en la adicción.”

Silvio ha sentido una gran atracción por la literatura y el arte fantástico y el género de horror: “Creo que que le debo tanto a Dracula, Buck Rogers y Peter Pan como a Sindo Garay, los Beatles y Beethoven. (Hay Quien Precisa, p.235) Silvio es adicto a la literatura de Ciencia Ficción, una costumbre que lo ha llevado a tener una de las mejores bibliotecas que existen en Cuba sobre esta área.

Como se puede apreciar, la canción de Silvio es una que posee una gran complejidad debido a la gran variedad de elementos que la han formado. Por esta razón Silvio ha descrito su canción como una especie de Frankestein del pentagrama: “Tiene una hibridez escalofriante; tiene de todo lo que sé, de lo que imagino, e incluso de cosas que sabré mañana” (p. 216, 1990, Casaus y Nogueras, 1990).

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