El guerrero japonés fue apresado por sus enemigos y encerrado en un calabozo. Aquella noche no podía conciliar el sueño, porque estaba convencido de que a la mañana siguiente habrían de torturarle cruelmente. Entonces recordó las palabras de su Maestro Zen: «El mañana no es real. La única realidad es el presente». De modo que volvió al presente… y se quedó dormido.
De: El canto del pájaro: Anthony De Mello
2 comentarios
Alvaro escribió:
Sábado 14 de enero de 2006, a las 3:48 am (UTC -4 )
Son comunes estas frases entre los belicistas. Lo mismo pasa con los soldados creyentes, que van a la guerra livianamente, pues sucederá lo que Dios les destinó, y contra eso no puede hacerse nada.
En fin, tengo sueño ya… no me sigo enrollando. Saludos.
Mario Núñez escribió:
Sábado 14 de enero de 2006, a las 4:39 am (UTC -4 )
Alvaro,
No estoy seguro si entiendo tu mensaje pero no me parece que esa sea la “moraleja”de la historia.