Rev Tom Honey se acerca al problema de Dios y la existencia del mal de forma valiente, inteligente y conmovedora. Hace las preguntas que muy pocos se atreven a considerar:
1. Is God in control? Does God order each moment? Does God have a plan for each of us? Do the wind and waves obey him?
2. Can we earn God’s favour by worshipping him or believing in him? Does God demand loyalty like any medieval tyrant?
Honey ofrece tal vez la respuesta que Job hubiese querido recibir cuando no podía entender su sufrimiento.
But what if God doesn’t act? What if God doesn’t do things at all? What if God is in things? The loving soul of the universe. An indwelling, compassionate presence, underpinning and sustaining all things. What if God is in things? In the infinitely complex network of relationships and connections that make up life. In the natural cycle of life and death, the creation and destruction that happen continuously. In the process of evolution. In the incredible intricacy and magnificente of the natural world In the collective unconscious, the soul of the human race. In you and me, mind and body and spirit, in the tsunami, in the victims. In the depth of things. In presence and in absence. In simplicity and complexity, in change and development and growth.
Y esta visión de Dios que presenta Honey está muy cercana a la concepción que propone Jung y de Eckardt quiénes sostenían que la característica más importante de Dios es que es un ser completo y que en él mismo se integraban los opuestos. (Para conocer más sobre estas idea puede leer este artículo)
Al final termina con la declaración más sabía que puede hacerse cuando se reflexiona sobre la dimensión transpersonal:
When I stood up to speak to my people about God and the tsunami, I had no answers to offer them. No neat packages of faith with Bible references to prove them. Only doubts and questions and uncertainty. I had some suggestions to make - possible new ways of thinking about God. Ways that might allow us to go on, down a new and uncharted road. But in the end the only thing I could say for sure was I don’t know, and that might just be the most profoundly religious statement of all.
Y es que de lo contrario no comprendemos la naturaleza del gran misterio y empezamos a reducir las verdades a fórmulas y recetas para vivir bien. Es indispensable que queden las dudas, las preguntas y la incertidumbre. Y es en el reconocimiento de esa gran incertidumbre que radica la sabiduría. Como bien dice Honey: “But in the end the only thing I could say for sure was I don’t know, and that might just be the most profoundly religious statement of all.”
La charla de Honey ha sido la mejor manera de concluir este verano y la mejor forma de comenzar este nuevo semestre académico:
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5 Comentarios
Yo, a la tierna edad de 16 años llegué a la conclusión de que dios no existe. Dios no creó al hombre, sino que el hombre creó a dios, y lo hizo muchas veces en distintas sociedades a través de los siglos, para explicar lo que no podía entender.
Dios es un concepto de nuestra herencia de hombre primitivo. No sé hasta cuándo durará, quizás dos o tres siglos más.
José;
Esa es una visión para explicar el misterio. Yo prefiero mantener la tensión: no llegar a conclusiones ya que no puedo demostrar ni lo uno, ni lo otro.
Creer en un dios-persona me parece radicalmente distinto de un dios-esencia o una divinidad omnipresente… el dios que presenta Honey podría estar más ligado al animismo que al dios del cristianismo, definido por el dogma (creo que la mayoría de los cristianos tienen una versión de dios basada en parte en éste, pero modificadas a su propia experiencia).
A propósito del tema, me permito remitirte a una cita que me parece fundamental: cont...91/
Felipe;
Muchas gracias. No sabía de Contrasentido. Ya lo tengo en mi agregador.
Compañeros:
Casi todos buscamos a Dios (con mayúscula o con minúscula). La cuestión
es cómo y donde buscarlo. Buscamos en las páginas de los libros sagrados
de casi todas las religiones y lo que encontramos es al “dios de los ejércitos” cometiendo atrocidades, dos dioses, filosofando, pero cada uno
con su ejército frente a frente, dos libros con “angeles” con potestad de
pulverizar ciudades y los mismos buenos consejos, con diferentes palabras.
Obviamente no es ahí donde está.
Podemos buscarlo en las bóvedas umbrías de los templos, iglesias, sinagogas, etc. y ahí lo que encontramos son seres humanos ansiosos de que sus teorías particulares sean aceptadas por la mayor cantidad
posible de seguidores, preferiblemente a los que puedan convertirse…
en donantes. Nadie busca a las inmensas huestes de jóvenes destruídos
que están en las calles y plazas públicas mendigando ayuda. No es ahí
donde se puede encontrar.
Algunas personas creen haberlo encontrado en sus corazones, pero no.
El escenario, el teatro es muy reducido para contenerlo.
Otros, con un poco más de raciocinio, lo buscan en su obra, en el movimiento rítmico de los astros, en la proporción maravillosa de
gases en la atmosfera, en la mezcla de minerales que hay en las tierras
de cultivo, en los procesos de osmosis y de fotosíntesis, en la metamorfosis de algunas especies como las mariposas y los renacuajos,
en el comportamiento social de algunos insectos. Añádasele una dosis
de amor, visible en las madres de todas las especies, en la cautela para
la construcción de sus nidos o madrigueras, en los relojes biológicos y en
las brújulas de las aves que emigran. En la forma en que se aumentan
los plumajes o los pelajes de las criaturas que marchan hacia zonas
frías, en las capas de grasa protectora. En las características impresas
en los genes de cada una de las especies. El retorno cuanto antes de las
características originales de las especies en casos de injertos o cambios
genéticos. ¡Oh, Fernando, pero si tú estás hablando de la evolución!
Si, pues veo en ella una de las herramientas más eficaces del Dios que
estamos buscando.
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