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Mar 21 2009

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La universidad y los tiempos de crisis

Parece  ser que en los tiempos de crisis se revela la verdadera naturaleza de nuestra universidad. En momentos en donde la participación de la comunidad universitaria debe ser considerada en la toma de decisiones y en la búsqueda de alternativas, lo único que se ha compartido hasta el momento son memos anunciando recortes y medidas de austeridad. Y me resulta interesante que los afectados directamente (estudiantes y profesores)  son aquellos a los cuales no se les ha consultado,  ni tampoco invitado a reaccionar ante las medidas impuestas. Y  me pregunto, ¿dónde están el diálogo, los procesos participativos y el apoderamiento al cual nuestros líderes hacen referencia en otras situaciones?

¿Cuáles son mis expectativas de una universidad en tiempos de crisis? Pues me parece que son las mismas de una universidad que no está en crisis:

1. Espero que nuestros  líderes nos demuestren el camino no solo con sus palabras,  sino con el ejemplo. Hace algún tiempo escribí sobre el este tema lo siguiente :

Predicar con el ejemplo es sin lugar a dudas el principio más difícil de implementar. Derek Bok , quién fue presidente por 20 años de la Universidad de Harvard y fue más tarde presidente interino de esa institución, se ha expresado en contra de los grandes sueldos que cobran muchos presidentes de universidades norteamericanas. Así que cuando lo llaman del retiro que estaba disfrutando para el actual interinato, decidió hacerlo sin recibir pago alguno: “I wasn’t doing this for compensation, but because the university needed help at a difficult time.”

Bok se ha distinguido por ser un presidente sin pretensiones y muy consciente del lado oscuro de los privilegios. En su primer término como presidente guiaba un volky y se estacionaba junto a los estudiantes y la facultad. Para su interinato no quiso utilizar el vehículo oficial, ni el chofer designado para llevarlo a las actividades oficiales. Con su conducta Derek Bok lleva un mensaje claro a los miembros de su institución universitaria: Lo valioso es servir a la institución y no servirse de ella. Predicar con la palabra es fácil, predicar con el ejemplo es la forma más efectiva de transformarnos y estimular la transformación en otros. De esa “estrategia” depende nuestra salvación como universitarios y ciudadanos de este mundo.

2. No podemos  eliminar programas y servicios sin primero medir el impacto que eso tendrá en la comunidad universitaria. Más aún,  cuando son servicios relacionados a la investigación y al desarrollo profesional de los profesores. Si comenzamos a eliminar completamente las partidas para la investigación y el desarrollo profesional de la Facultad corremos el riesgo de detener el desarrollo de nuestra institución.

3. Espero que la universidad en tiempos de crisis se distinga por la transparencia de los procesos. Decir la verdad debe ser el primer mandamiento de nuestra gerencia académica. 

4. Espero que el poder no sea utilizado para acomodar a las personas en posiciones académicas y administrativas sin respetar el principio de mérito.

5. Espero que  tengamos un frente común para defendernos tanto de los torpedos de la Legislatura PNP,  como de los torpedos que son lanzados desde adentro.

6. Espero que el “pensamiento de grupo” no sea el que dirija las decisiones de nuestros líderes. De acuerdo al psicólogo social Irvin Janis, el pensamiento de grupo tiene los siguientes “síntomas”:

  • Creencia incuestionable en la moralidad inherente del grupo
  • Racionalización colectiva de las decisiones del grupo
  • Estereotipo compartido de miembros de fuera del grupo, especialmente de oponentes
  • Miembros que evitan hacer críticas
  • Ilusión de unanimidad
  • Presión directa a quienes se opongan a conformarse
  • Miembros que protegen al grupo de información negativa

6. Espero que los procesos de consulta  no sean meramente para dar la ilusión de participación pero que se valore genuinamente la sabiduría de la comunidad.

7. Espero que nuestros líderes puedan responder de manera efectiva a las críticas y no utilizar el silencio como estrategia para lidiar con las desavenencias.

8. Espero que la ambición de las personas por mantenerse en el poder o la ambición de otras por llegar al poder no sea lo que decida el futuro de la Universidad.

9. Espero que tengamos el valor de denunciar lo que creemos incorrecto  a pesar de que esto signifique que nos pongan en el “grupo de los rebeldes y de los no gratos”.

10. Tal vez espero demasiado, pero pienso que esperar menos sería conformarme con una Universidad en donde lo que existe es la ilusión (fantasía)  de apoderamiento. En última instancia todo parece estar decidido por  grupos  de cinco a diez personas que no representan de forma significativa a la comunidad universitaria. Y eso me parece es darle demasiado poder a un grupo tan pequeño de personas.

Y espero porque tengo esperanza en una universidad democrática, participativa, transparente y abierta. Y mientras mantengo mi esperanza, me esfuerzo por aportar a esa universidad ideal que tanta falta nos hace.

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5 comentarios

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  1. Carlos Andújar

    Excelente planteamiento. Creo que los puntos trascendentales son que venimos a servir y no a servirnos y que nuestra visión no puede tener como meta el bienestar individual sino el bien común.

  2. Rossana I. Barrios

    Amén Blogfesor, concuerdo con usted.

  3. Manolo

    La Legislatura, punto. Al darle apellido avalas las burradas de los otros, que son iguales o peores.

    1. Mario Núñez

      Manolo;

      Lo pensé pero me parece importante cualificar ya que son los que ahora tienen la sartén por el mango.

  4. Luis Daniel Beltrán

    Saludos, profesor Núñez:

    Para mí, la UNIVERSIDAD (así, en mayúsculas) es el vivero en el cual se cultivan las mentes de nuestros jóvenes, se les dan las herramientas para poder ser los agentes del cambio en la sociedad, pero sin dejar de lado su formación como seres humanos. (Y mi experiencia como universitario durante las décadas de 1970 y 1980 me permiten dar fe de ello.) Tal vez por eso hay quienes ven esta función de la UNIVERSIDAD con “preocupación”, con algún temor de perder el control de esas mentes, a las que quieren reducir a meros seres sin conciencia, sin humanidad. Por eso creo que ante ese tipo de amenaza (y si la reciente vista ocular legislativa en la Residencia de Profesores del Recinto de Río Piedras fue una muestra . . . ¡no quiero imaginarme qué será lo próximo!), la UNIVERSIDAD debe mantenerse firme, en alerta constante.

    Lo felicito por esta entrada, profesor. ¡Éxito siempre!

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