L o curioso de esta historia es que muchas escuelas públicas en Puerto Rico todavía están en el capítulo uno, segundo cuadro. Es más, en muchas escuelas no hay ni tiza. Así que esta historia no es la historia de nuestras escuelas. Lo preocupante es que no parece ser un tema de prioridad para nuestro Departamento de Educación y sus pasados secretarios. (vía )

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