Preparando un curso sobre la psicología de Carl Jung que ofreceré el próximo semestre me encuentro con unas declaraciones que describen la condición actual de la humanidad perfectamente:
Carl Gustav Jung… el discípulo rebelde de Freud… Leí una vez que en una de esas discusiones entre maestro y discípulo, Freud se desmayó al escuchar los argumentos de Jung… ¡Qué “show”…!
Esta reflexión me acordó a Fromm:
El hombre que no se haya enajenado por completo, que siga siendo sensible y capaz de sentir, que no haya perdido el sentido de la dignidad, que no se haya ‘vendido’ todavía, que aún pueda sufrir al ver sufrir a los demás, que no haya adoptado enteramente el modo existencial del tener; en suma, el hombre que sigue siendo hombre, que no se ha convertido en cosa, no puede por menos que sentirse solo, impotente, aislado, en la soledad de hoy; no puede evitar dudar de sí mismo y de sus convicciones, si no de su cordura; no tiene más remedio que sufrir, aún si puede vivir unos momentos de gozo y lucidez desconocidos para sus coetáneos ‘normales’. No será raro que padezca de una neurosis derivada de su situación de hombre cuerdo en una sociedad loca, una neurosis distinta a la más corriente del hombre enfermo que quiere adaptarse mejor a una sociedad enferma. Sus síntomas neuróticos se curarán con el progreso de su análisis, es decir, conforme adquiera más independencia y productividad. En definitiva, todas las formas de neurosis indican que no se ha resuelto bien el problema de vivir. (Del tener al ser: Caminos y extravíos de la conciencia.)
Mario, me encantaría tomar ese curso del Jung que creía en la trascendencia del ser humano versus el fatalista ateo de Papá-Freud…
Mario Núñez Molina es profesor de psicología en el Recinto Universitario de Mayagüez. Desde hace cinco años escribe en este blog artículos sobre tecnologías de aprendizaje y temáticas relacionadas al proceso de enseñanza-aprendizaje.
Cita al azar
No estoy loco, ahora lo entiendo. Soy mentalmente divergente. — James Colt
Un comentario
Elco Lao escribió:
Lunes 1 de junio de 2009, a las 3:36 am (UTC -4 )
Carl Gustav Jung… el discípulo rebelde de Freud… Leí una vez que en una de esas discusiones entre maestro y discípulo, Freud se desmayó al escuchar los argumentos de Jung… ¡Qué “show”…!
Esta reflexión me acordó a Fromm:
El hombre que no se haya enajenado por completo, que siga siendo sensible y capaz de sentir, que no haya perdido el sentido de la dignidad, que no se haya ‘vendido’ todavía, que aún pueda sufrir al ver sufrir a los demás, que no haya adoptado enteramente el modo existencial del tener; en suma, el hombre que sigue siendo hombre, que no se ha convertido en cosa, no puede por menos que sentirse solo, impotente, aislado, en la soledad de hoy; no puede evitar dudar de sí mismo y de sus convicciones, si no de su cordura; no tiene más remedio que sufrir, aún si puede vivir unos momentos de gozo y lucidez desconocidos para sus coetáneos ‘normales’. No será raro que padezca de una neurosis derivada de su situación de hombre cuerdo en una sociedad loca, una neurosis distinta a la más corriente del hombre enfermo que quiere adaptarse mejor a una sociedad enferma. Sus síntomas neuróticos se curarán con el progreso de su análisis, es decir, conforme adquiera más independencia y productividad. En definitiva, todas las formas de neurosis indican que no se ha resuelto bien el problema de vivir. (Del tener al ser: Caminos y extravíos de la conciencia.)
Mario, me encantaría tomar ese curso del Jung que creía en la trascendencia del ser humano versus el fatalista ateo de Papá-Freud…